Lúdico intento de prosa saerizada

Atrás de mis talones quedé como era hasta recién: todo yo y anterior y transcurrido y amontonado. Todo olvidado y olvidante. Todo resabio y regreso y reaparición.

Atrás estoy como estuve. De atrás me vengo siguiendo, obstinado en no dejar de ser esos pies de uñas ínfimas, ese reloj roto e irreparable, esos pirinchos rubios, la sucesión de mis chupetes y mis baberos.

Me sigo hasta donde estoy, me alcanzo y me interpongo, atrasándome en mi seguir, apoyando mi ser ahora en eso que soy también de ayer y de vivido y viviente.

Así transcurro y devengo siempre yo y otro, otro y yo, lo que soy ahora y lo que no, lo que soy de antes no dejando de perseguirme, lo que nunca fui y los que nunca fui atravesándome sin darme cuenta. Todos esos yo soy cuando soy cada vez que soy, como ahora, siendo así: escrito, escribiendo, escribiente.

Andando por mis calleres

Arranco acá y me voy para allá. En un rato vuelvo a este rato del que no me tenía que ir. Si camino derecho aparezco mañana, pero cuando doblo desemboco en el patio de mis ayeres. Así me mareo andando por La Plata. Me mareo con sus calles que se amontonan y se desdibujan y se confunden con las rejas de esa casa que voy a tardar en reconocer como mía, porque era mía pero no está donde la dejé: estacionada en la cuadra aquella cerca de la salita azul y el primer diente perdido.

Las calles me llegan por todos lados y se me escapan de entre las manos, jugando a entrar en el espacio de mi presente, atrasando los minutos que a ellas no les corren y a mí me van matando de antemano. Aparecen acá, cuando llega la esquina, cuando el cielo nublado me anuncia barro en el patio de esa casa, que tal vez habrá sido mía o por ahí habrá de serlo.

Arranco y paro y termino en cualquier parte. Arranco en el parque donde me dejo niño y llego a esa selva a la que no iré, al Amazonas despojado de mi traspasadomañana: sin hojas, sin árboles, sin animales, sin presencia y sin lugar anterior subsiguiente.

Arranco acá y termino allá, al final del pasillo donde está la muerte de lo que habré sido mañana, llegando repleto de ayer en la pelusa de mi ombligo.

Me leyeron “Palabras del Trópico” de Guillén, y como no me acordaba una goma escribí esto

Hola Trópico
te miro de lejos y ya te olvido
Trópico
si te digo de nuevo te me borrás
Trómpico
Te me perdés
como mi trompo
de cuando era chiquito
que quedó abajo del
sillón
de la abuela.
Trompito
querido, volvé
Te me fuiste
como la negra jamaiquina
y la mulata cubana
Te me fuiste
para siempre jamás
Chau. Chau Trompita
chau gordito orejón
Chau.

Arnaldo André – Un mañana

¿Se afeitará Arnaldo André mañana por la mañana? ¿Se pondrá el pelo que siempre le falta para salir a la calle? ¿Cómo será el rodaje de ‘Los únicos’? ¿Cambiará alguna palabra con Mariano Martínez? ¿Asistirá en alguna escena a Eugenia Tobal? ¿Tendrá que arriesgarse saltando para esquivar una explosión? ¿Cuántas horas filmará? ¿Cuántos metros de película equivalen a diez horas? ¿Cuántos errores caben en cien metros de película? ¿Cuántos Arnaldos Adreses irán al estudio de Pol-Ka en un año? ¿Hará acaso un capítulo sólo con silencios? ¿Le pedirá al Chueco Suar la participación especial de Moria Casán? ¿Propondrá a Pablito Codevilla que la cortina del último programa la cante Nito Mestre tocando su guitarra? ¿Fumará treinta atados de Parliament el próximo mes? ¿Olvidará su texto? ¿Lo asaltarán las dudas? ¿Lo charlará con su psicóloga lacaniana que le contesta poco? ¿Pagará por un postre Rogel después de comer unos sanguchitos de miga? ¿Se cambiará las medias? ¿De qué color será la camisa que use mañana? ¿Y la de pasado? ¿O acaso usará una remera? ¿Cuántas remeras usará este mes Arnaldo André? ¿O es que va a salir todo al revés? ¿O es que irá sin afeitarse, sin pelo, a no filmar ni hablar con Mariano Martínez, a despreciar a la Tobal, a evitar los riesgos y las explosiones, a hablar en todos los capítulos todo el tiempo, a ignorar al Chueco y a Pablito, a desoír a Nito, a dejar de fumar, a memorizar su texto perfectamente, a dejar terapia, a dejar los postres, a andar en patas y en cuero?

Mañana será sorpresa. Y Arnaldo André está cargado de mañana.

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